miércoles, 4 de julio de 2012

Maratón Disney: Blancanieves y los siete enanitos


Canon de Clásico Disney: 1
Título original: Snow White and the seven Dwarfs
Dirección: David Hand, William Cottrell, Larry Morey, Perce Pearce, Ben Sharpsteen
Reparto (doblaje): Adriana Caselotti, Lucille La Verne, Harry Stockwell, Pinto Colvig, Roy Atwell 
Música: Frank Churchill, Paul Smith, Leigh Harline
Año: 1937
Género: Animación. Musical
Duración: 83 min. aprox. 
Premios: Nominación  al Óscar a la mejor banda sonora; Óscar honorífico a Walt Disney

Sinopsis
La malvada reina desea a toda costa ser la mujer más bella del reino. Pero su espejo mágico le dice que Blancanieves, su hijastra, es la más hermosa. Enfurecida, la reina ordena a un cazador que la lleve al bosque y la asesine, pero éste no es capaz de cumplir su misión y la deja huir. Perdida en el bosque, Blancanieves llega a la casa de los siete enanitos, quienes la acogen para protegerla de su terrible madrastra, quien no tardará en encontrarla.

Comentario
En primer lugar hay que destacar que estamos disertando sobre una película de hace casi ochenta años, y es lógico que nuestra opinión difiera notablemente de quien opinara en tiempo real de este filme, el primer largometraje Disney de animación y uno de los primeros de la historia del cine. Hacía muchísimos años que no veíamos esta película (desde nuestra niñez) y aunque recordábamos los rasgos principales de la historia no teníamos en mente los detalles. Viéndola nuevamente desde un punto de vista más adulto y actual hemos apreciado algunos puntos flacos de la trama, comenzando por la gran importancia que se le da a la belleza y a la juventud, tanto como para ser el origen del odio de una reina hacia su hijastra y requerir los servicios de un sicario para asesinarla. Por cierto, con esta película y algunas otras la palabra “madrastra” tomó unas connotaciones negativas que va a costar mucho tiempo eliminar. También se acentúa el machismo característico de la época y que, por desgracia, hoy en día todavía sigue latente, pues, a pesar de ser una princesa, Blancanieves se dedica tanto en palacio como en la casa de los enanitos a limpiar, fregar, cocinar, hacer la colada, etc., arrastrando consigo a los animales del bosque, a los que somete también a estas tareas domésticas.

Por otro lado cabe preguntarse qué hacen siete vejestorios de baja estatura, entre ellos un enfermo crónico, un disléxico y un misógino, que trabajan rodeados de diamantes que guardan en un almacén personal (cerrado con llave, dejando ésta al lado de la cerradura, no se vaya a perder) y viviendo austeramente. Además, se da el allanamiento de morada (Blancanieves se cuela en casa ajena y lo reorganiza todo a su gusto), pero, volviendo a lo que hablábamos antes, como es joven y hermosa, los dueños de la vivienda la aceptan sin problemas en su casa (salvo gruñón, quien parece que tiene un poco más de cabeza que sus compañeros); si en vez de Blancanieves se hubieran encontrado con una anciana tan fea como aquella en la que se transforma la reina no habrían tardado en echarla a patadas, tal y como hizo el príncipe en La bella y la bestia. Y hablando del príncipe, ¿qué pinta él aquí? Absolutamente nada, salvo aparecer en un funeral cantando y llevarse a la princesa cuando ya está todo el trabajo hecho.

En cuanto a la línea argumental, el guión y las imágenes hacen que la película sea muy sencilla de seguir. Eso sí, hay algunas escenas que se antojan “de puro relleno” y prescindibles o, al menos, se podrían acortar. La secuencia donde Blancanieves limpia con los animales la casa de los enanos, así como aquella en la que estos deben lavarse antes de comer son considerablemente extensas para lo que venía siendo el mensaje. Ahora bien, se lleva la palma el baile y las canciones de los enanitos con Blancanieves, una escena de varios minutos y que no afecta en nada al desarrollo de la trama.

Lo que sí que hay que reconocer es la calidad del dibujo. Especialmente los animales están considerablemente logrados y bastante reales. Tanto es así que si nos fijamos es fácil reconocer a personajes míticos como Tambor (de Bambi), las ardillas de Merlín, los pájaros de La cenicienta y varios de estos reflejados en La bella durmiente. La calidad se nota especialmente si se compara con la primera animación Disney de diez años antes, Steamboat Willie, el corto de la archiconocida escena de Mickey silbando mientras gira el timón. Pero no podemos calificar tan buenamente el redoblaje que ha sufrido la película en España, pues se nos presenta muy artificial y, en ocasiones, mezclada con el doblaje español anterior y el original en inglés, es decir, estamos ante un popurrí de doblajes (¡qué pena no poder conseguirla en la versión anterior!).

Otro punto destacable es la interacción de la música con los movimientos de los personajes, algo que se repite en los clásicos más antiguos pero que poco a poco se ha ido perdiendo; en las películas actuales la música es una mera acompañante de la escena. En parte por este motivo la banda sonora estuvo nominada a un Óscar (hay que decir que en esta época los Óscars se otorgaban a las películas realmente buenas). Una prueba de esta calidad sonora es que todavía hoy en día se puede oír a mucha gente tarareando el célebre “Heigh ho, heigh ho, nos vamos a cenar”. 

En definitiva, es innegable que esta película supuso una revolución cinematográfica en la época, tanto en gráficos como musicalmente hablando, y quizá por este motivo no se ha sido tan crítico con ella en otros aspectos, principalmente argumentales. Ateniéndonos al conjunto global de la cinta no la podríamos considerar como uno de los mejores largometrajes de esta prolífica cinematográfica que es Disney.

Nota: 5/10.

Más Clásicos Disney pinchando aquí.

3 comentarios:

Adder dijo...

La verdad es que a mi tampoco me pareció para tanto, creo que, si la vi de niño, fue de bastante pequeño.
A mi también me sobran varias escenas, como los bailes -que en la mayoría de los filmes son algo patéticos o dan vergüenza ajena-.
En fin, es lógico que la película se haya quedado obsoleta tras tantos años. Y las incoherencias argumentales son a consecuencia del público al que se dirige: niños básicamente -y padres hartados de ver por tercera vez consecutiva el film, je-
Aunque debo decir que el segundo parágrafo del comentario, sobre todo lo de los diamantes, me ha hecho gracia.

Por otro lado, yo soy también un blogger novato y me gustaría pedirte si me das tu permiso para afiliarte :)

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PD: Disculpa por el tocho.

Café de Menta dijo...

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Julybert dijo...

Pues discrepo en eso:

En resumen este clasico es el pionero que inicio una tradicion de entretenimiento familiar y desde pequeño no paraba de verla (obviamente con el redoblaje de 1964 de edmundo santos), por lo que aunque no es uno de mis favoritos, tiene un rinconcito especial por ser el primer largomettraje de la historia en muchisimos aspectos. Aunque addmito que soy un ingrato como algunos otros puesto que en ocasiones me olvido de este clasico, ya que al verme rodeado de otros clasicos (DUMBO, 101 DALMATAS, LOS RESCATADORES, LA SIRENITA, ETCETERA) me olvido que todo esto: peliculas animadas y vivas, television, parques, mercancia y todo lo demas se debio a esta pequeña princesa. Como ves?