jueves, 5 de julio de 2012

El discurso del rey

Título original: The king's speech
Dirección: Tom Hooper
Reparto: Colin Firth, Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Derek Jacobi, Guy Pearce, Jennifer Ehle
Música: Alexandre Desplat
Año: 2010
Género: Drama. Historia
Duración: 120 min. aprox.

Sinopsis
Tras la muerte de su padre, el rey Jorge V, y la abdicación de su hermano, Eduardo VIII, el duque de York se ve obligado a aceptar el trono de Inglaterra, algo para lo que jamás se sintió preparado, pues no sólo no era el primogénito de su progenitor, sino que padecía desde la infancia de una angustiosa tartamudez que le superaba y llegaba a dominarle en su día a día. Su mujer Isabel acude a un especialista en trastornos del lenguaje, Lionel Logue, un terapeuta con una metodología algo excéntrica pero efectiva...

Comentario
Nos decidimos a ver esta película, no por el hecho de haber logrado cuatro oscars (últimamente el número de oscars de un filme, más que incitarme a verlo, nos desmotiva), entre otros tantos premios, sino por las buenas referencias que nos habían llegado de familiares y amigos, y la verdad es que no nos ha defraudado. Dentro de que la línea argumental es prácticamente conocida desde el inicio (la propia sinopsis del DVD desvela casi tres cuartos de la trama) esto no quita para que se disfrute de una película bien dirigida y mejor interpretada.

Es precisamente la excelente interpretación lo que hace que esta cinta resulte una de las mejores de los últimos años, comenzando con Colin Firth, quien nos sorprende con una grandiosa interpretación tras haberle visto en películas... dejémoslo en "aceptables", tales como Mamma mia!, El diario de Bridget Jones y Love actually, capaz de meterse en el dificultoso papel de un tartamudo, recordándonos a su compañero de reparto Derek Jacobi en la sublime serie Yo, Claudio. Seguimos con el australiano Geoffrey Rush, camaleónico a más no poder, pues lo mismo le vemos encarnando a personajes reales, como al pianista David Helfgott en Shine o al revolucionario ruso Leon Trotski en Frida, en papeles literarios, como el oficial de policía Javert en Los miserables, así como interpretando personajes completamente ficticios, destacando al malvado Barbossa en Piratas del Caribe; en esta ocasión Rush da vida al logopeda que ayudó al rey Jorge VI a enfrentarse a su persistente tartamudez. Además de ellos, el resto del elenco de actores no es ningún desperdicio, pues contamos con el ya mencionado Derek Jacobi, además de Helena Bonham Carter, quizá con un papel más uniforme y por ello menos lucido. 

Llama la atención los planos de la cámara, dejando al objetivo de su enfoque arrinconado a un lado de la pantalla, pareciendo querer mostrar más los escenarios y los fondos más que al personaje en cuestión. Un punto de vista diferente.

En cuanto al propio argumento, se agradece la sencillez con la que han ido presentando a los personajes y desarrollado la historia; todo lo contrario que con otra relativamente reciente película de la corte inglesa, Anonymous, en la que era casi imposible seguir no sólo la trama sino reconocer, a medida que ésta avanzaba, a cada uno de los personajes, los cuales eran numerosos y con nombres poco familiares, a lo que debemos añadir los saltos temporales. En la película que nos atañe no sólo nos encontramos con un desarrollo lineal y una introducción clara de los protagonistas y personajes secundarios, sino que se nos informaba mediante pequeños rótulos del momento y lugar en los que se situaba la escena. Aun así, son prescindibles dos o tres secuencias que simplemente hacen más hincapié, si cabe, en las dificultades lingüisticas del rey, impedimentos que quedarían suficientemente claros aún sin ellas y que le darían a la cinta ese punto de velocidad que precisa para remediar la ligera lentitud que se aprecia en algún momento puntual.

Centrándonos ahora en la banda sonora, poco se puede comentar de la composición de Desplat, aunque sí que resulta acertada la selección musical que acompaña ciertas escenas; en concreto cabe destacar el primer discurso del rey en tiempos de guerra, que a su vez es el último de la película, escena en la que Jorge VI comienza a hablar con largas y solemnes pausas, aún inseguro de ser capaz de llegar al final del texto, pero poco a poco va tomando confianza en sí mismo, la voz le sale más firme, y esa seguridad y firmeza es capaz de trasmitirla a todos los radioyentes que esos momentos se encuentran escuchándole al otro lado del aparato. A medida que avanza esta secuencia va sonando el segundo movimiento de la Séptima Sinfonía de Ludwig van Beethoven, al principio lento, pausado, con una cadencia de las graves cuerdas de los cellos, a la que poco a poco se van añadiendo el resto de instrumentos intensificándose la fuerza de las notas musicales. En la misma habitación se encuentra el logopeda Logue, cuya quinésica con la que estimulaba cada una de las frases del monarca, recordaba a la de un director de orquesta. Así, la intensidad de los acordes beethovenianos aumenta de forma proporcional a la entereza y la confianza de las palabras del rey. Quizá sea esta la mejor escena de toda la película.

En definitiva, estamos ante una obra admirable, perfectamente interpretada y dirigida, y no exenta de ciertos toques de humor, con la que el espectador podrá disfrutar y apreciar una buena película en estos tiempos que corren de cine más bien mediocre.

Nota: 9/10.