Dirección: Tom Hooper
Reparto: Colin Firth, Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Derek Jacobi, Guy Pearce, Jennifer Ehle
Música: Alexandre Desplat
Año: 2010
Género: Drama. Historia
Duración: 120 min. aprox.
Sinopsis
Tras la muerte de su padre, el rey Jorge V, y la abdicación de su hermano, Eduardo VIII, el duque de York se ve obligado a aceptar el trono de Inglaterra, algo para lo que jamás se sintió preparado, pues no sólo no era el primogénito de su progenitor, sino que padecía desde la infancia de una angustiosa tartamudez que le superaba y llegaba a dominarle en su día a día. Su mujer Isabel acude a un especialista en trastornos del lenguaje, Lionel Logue, un terapeuta con una metodología algo excéntrica pero efectiva...
Comentario
Nos decidimos a ver esta película, no por el hecho de haber logrado cuatro oscars (últimamente el número de oscars de un filme, más que incitarme a verlo, nos desmotiva), entre otros tantos premios, sino por las buenas referencias que nos habían llegado de familiares y amigos, y la verdad es que no nos ha defraudado. Dentro de que la línea argumental es prácticamente conocida desde el inicio (la propia sinopsis del DVD desvela casi tres cuartos de la trama) esto no quita para que se disfrute de una película bien dirigida y mejor interpretada.

Llama la atención los planos de la cámara, dejando al objetivo de su enfoque arrinconado a un lado de la pantalla, pareciendo querer mostrar más los escenarios y los fondos más que al personaje en cuestión. Un punto de vista diferente.
En cuanto al propio argumento, se agradece la sencillez con la que han ido presentando a los personajes y desarrollado la historia; todo lo contrario que con otra relativamente reciente película de la corte inglesa, Anonymous, en la que era casi imposible seguir no sólo la trama sino reconocer, a medida que ésta avanzaba, a cada uno de los personajes, los cuales eran numerosos y con nombres poco familiares, a lo que debemos añadir los saltos temporales. En la película que nos atañe no sólo nos encontramos con un desarrollo lineal y una introducción clara de los protagonistas y personajes secundarios, sino que se nos informaba mediante pequeños rótulos del momento y lugar en los que se situaba la escena. Aun así, son prescindibles dos o tres secuencias que simplemente hacen más hincapié, si cabe, en las dificultades lingüisticas del rey, impedimentos que quedarían suficientemente claros aún sin ellas y que le darían a la cinta ese punto de velocidad que precisa para remediar la ligera lentitud que se aprecia en algún momento puntual.

En definitiva, estamos ante una obra admirable, perfectamente interpretada y dirigida, y no exenta de ciertos toques de humor, con la que el espectador podrá disfrutar y apreciar una buena película en estos tiempos que corren de cine más bien mediocre.
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