domingo, 16 de septiembre de 2012

El concierto

Título original: Le concert
Dirección: Radu Mihaileanu
Reparto: Alekseiy Guskov, Dmitri Nazarov, Mélanie Laurent, Miou-Miou
Música: Armand Amar
Año: 2009
Género: Drama. Comedia. Música.
Duración: 119 min. aprox.


Sinopsis
El flamante director de la orquesta rusa del Bolyoi, Andrey Filipov, fue relegado de su puesto de trabajo hace treinta años por su negativa a despedir a los músicos judíos que había en la formación musical. Hoy se dedica, en ese mismo teatro, a limpiarlo. La casualidad quiso que interceptara un fax que invitaba a la orquesta a actuar en el teatro del Châtelet (París), oferta que acepta pero con la intención de ser él mismo quien actúe con algunos de los músicos con los que compartía escenario hace tres décadas. Además, esta oportunidad le servirá como excusa para conocer a Anne Marie, una joven violinista que guarda mucha relación con el pasado de Andrei.

Comentario
Se podría decir que esta película es una mezcla a partes iguales de comedia, drama y musical, ya que estos tres aspectos se entrelazan de forma a veces indistinguible. Desde el punto de vista musical, desde luego, ningún aficionado a la música clásica podrá quejarse de escuchar en el filme el concierto para piano número 21 “Elvira Madigan” de Mozart, la sinfonía número uno de Mahler o el concierto para violín y orquesta número uno de Tchaikovski, pieza que es el centro de la trama, ya que es la que la orquesta interpretaba cuando su concierto fue interrumpido bruscamente para despedir humillantemente a Andrey y a todos los músicos judíos ante los ojos de todo el público.

El guión es bastante aceptable, a lo cual complementa perfectamente la amplia variedad de personajes y personalidades que circulan por y alrededor de la orquesta: desde un violonchelista conductor de ambulancias hasta el mánager del grupo, uno de los principales nombres del partido comunista ruso que tiene en París otros intereses añadidos. Digamos que este variopinto elenco es el que aporta los toques humorísticos a la película. La parte más dramática la encontramos en la historia del propio director, que se va narrando de forma paulatina durante la cinta, y en el misterio que lo une a la joven solista. Quizá algunas de las escenas que profundizan en este aspecto, como las conversaciones entre Anne Marie, Andrey, la representante de la primera y algunos de los músicos más veteranos, se hacen bastante largas en algunas ocasiones.

En cuanto al factor sorpresa, la cosa está al cincuenta por ciento; si bien algunos de los sucesos que tienen lugar son más que evidentes y previsibles, pues no pueden ser de otra manera, hay algún que otro punto en el que nos imaginábamos un camino distinto al que finalmente se toma. De todas formas no es la incertidumbre el objetivo de esta película.

Los actores son adecuados en general, más teniendo en cuenta que en una amplia cantidad de escenas han de dar muestras de su virtuosismo con sus respectivos instrumentos y, o bien las tomas y los ángulos nos engañaron por completo, o son, en efecto, los propios actores los que tocan, por lo que no se les puede pedir más. Quizá es la violinista, por su mayor protagonismo y repercusión en la trama, la que nos deja un poco faltos de dotes interpretativas y de expresividad. El resto de los músicos, debido a la brevedad de sus apariciones, solapan estas carencias sin rebajar el nivel de la película.

Quizá la escena que se podría destacar sea la última, con la tan esperada interpretación de Tchaikovski, donde varios minutos de este gran concierto acompañan una multitud de imágenes, tanto de los diversos miembros de la orquesta como de los espectadores más relevantes, incluyendo flashbacks de secuencias pasadas que terminan de recomponer todos los hechos que envuelven esta historia musical. Un bonito final para una película que no va a llegar a la categoría de obra maestra, pero que resulta adecuada para pasar un buen rato, para conocer un poco más sobre la vida de una orquesta y para disfrutar de buena música.

Nota: 7/10.