martes, 14 de agosto de 2012

La tabla de Flandes

Título original: La tabla de Flandes 
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Editorial: DeBolsillo
Año de edición: 2008
Número de páginas: 412

Sinopsis
Julia es una restauradora de arte que recibe el encargo de reparar La tabla de Flandes, un fresco del pintor holandés Van Huys. Durante su arreglo descubre una extraña inscripción en una de las capas del cuadro. Intrigada por el curioso mensaje, decide pedir ayuda a César, un viejo anticuario gran amigo de Julia. Como el mensaje les va llevando hacia pistas camufladas en movimientos de ajedrez, optan por recurrir a Muñoz, un experto ajedrecista. Entre los tres tratarán de resolver un misterio que tendrá no solamente consecuencias históricas en el siglo XV, sino que involucrará a diversos personajes de la novela.

Comentario
Como en casi toda la producción de Pérez Reverte, en esta novela el suspense y la intriga están asegurados casi desde la primera página, cuando Julia descubre la curiosa inscripción en el cuadro que da nombre al libro. Además, la aparición de diversos personajes, cada cual más distinto del anterior y muchos de ellos llevándose ciertamente mal, hace que el lector se sienta en la obligación moral de ir decidiendo quién es de fiar y quien no, teniendo que recular en diversos momentos de la lectura sobre sus propias opiniones. En cuanto a la diversidad de personalidades y la sorpresa no hay nada que reprocharle a la novela.

En esta ocasión, la clave que ha propuesto el autor para ir desvelando los secretos de la inscripción es el ajedrez. Aparecen durante la trama varias claves en forma de movimientos de una partida de ajedrez, cuyo estudio va llevando hasta la próxima pista. Quizá éste pueda ser un pequeño hándicap para la lectura en función de quién sea el lector, pues, si bien no son precisos amplios conocimientos de este juego para poder seguir el hilo, se asimila mejor el proceso y, por ende, se disfruta mejor la novela. Hay algunos capítulos dedicados casi exclusivamente a analizar detalladamente la situación de la partida descrita en las diversas claves, con croquis del tablero incluidos, en los cuales los protagonistas van relatando con claridad las posibilidades de movimiento de cada pieza, así como sus pros y sus contras. En cualquier caso, hay que reconocer que las aclaraciones en todo este aspecto son muy concisas, por lo que basta con tener unas nociones básicas de este juego para no perderse en el proceso. Eso sí, cuanto más se entienda, mucho mejor.

En cuanto al estilo de narración, es bastante directo, como procede en una novela de estas características. Es el típico libro que cuesta soltar, siempre se quiere leer un capítulo más. Eso sí, tampoco es un relato superficial y sin descripciones, digamos que se dan los detalles imprescindibles para poder hacerse una idea del físico y la personalidad de cada sujeto y de los lugares que frecuentan, pero no se pierde en explicaciones superfluas sobre objetos o situaciones de escasa relevancia. Esa abusiva manera de ir al grano de forma vertiginosa de la que pecan en ocasiones algunas novelas de suspense, aquí ha quedado perfectamente solventada.

Quizá lo único criticable de la historia es la manera, algo forzada, en que se quiere hacer relación al supuesto acontecimiento al que Van Huys quería, supuestamente, hacer relación con su código oculto. Se descifra este mensaje sin que tenga nada que ver con la trama principal y los robos y acosos que se suceden en el transcurso de la historia. Se entiende que es difícil relacionar algo ocurrido cinco siglos atrás con un caso actual, pero quizá se antoja un poco aislado y cuya aparición solamente se justifica para introducir en la trama el ajedrez.

Aprovecharé estas líneas también para hacer una breve referencia a la película que inspiró esta obra; si bien en ciertos puntos resulta bastante fiel, hay dos puntos que me desagradaron considerablemente. Por un lado, se obvia todo lo relacionado con las deducciones y las jugadas de ajedrez, quizá algo comprensible para intentar hacer el filme más ligero e inteligible; por otro lado, lo que no entenderé es el cambio de Muñoz, que aquí aparece como un gitano pasota y algo maleducado, cuando en la novela adopta un papel muy distinto y, en mi opinión, más acorde con su actuación en la trama.

En definitiva, es una novela que recomiendo fervientemente a cualquiera, aunque de forma imprescindible a quien conozca las reglas del ajedrez y guste de este bello ejercicio de razonamiento constante. Se lee asombrosamente rápido y casi sin esfuerzo, por lo que es apta tanto para quien no acostumbra a leer demasiado como para quien devora libros sin piedad.

Nota: 8/10.


4 comentarios:

Bambú dijo...

Yo vi la película hace tiempo y me gustó la idea, de hecho pensé que seguramente el libro estaría mejor y me entraron ganas de leerlo, pero todavía no lo he hecho XD

No soy jugadora de ajedrez, sé lo básico del juego, así que seguramente en ese aspecto no me defraude.

De Perez Reverte no he leído nunca nada, así que tampoco sé si me gustará su narrativa.

En definitiva, que no me importaría leerlo :P

Saludos

Café de Menta dijo...

Pues si te gustó la película, el libro también te gustará, hay algunos cambios pero creo que incluso el libro sale ganando con ellos. Y en cuanto al ajedrez, con que sepas las reglas y los movimientos de cada pieza tienes suficiente para seguir la trama sin problema.
Si te animas a leerlo ya nos contarás qué tal.
Muchas gracias por comentar!! Un abrazo!!

Javier Ramírez. dijo...

yo vi la pelicula me gusto pero no me he leido el libro y eso de que he tenido varias oportunidades. me gusto la historia y eso pero poco más muy buena entrada parodiando a la niña de Poltergeist ¡Ya estoy Aquí! ¡Ya he vuelto de mis vacaciones! un saludo.

Café de Menta dijo...

Nos alegramos de verte de vuelta!!
Pues si te animas a leer el libro ya nos contarás. Ah, y gracias por lo de "muy buena entrada", jeje.
Gracias por tu comentario!! Un abrazo!!