miércoles, 5 de septiembre de 2012

The artist

Título original: The artist
Director: Michel Hazanavicius
Reparto: Jean Dujardin, Bérénice Dejo, John Goodman, James Cromwell
Música: Ludovic Bource
Año: 2011
Género: Romance. Comedia. Drama.
Duración: 100 min. aprox. 

Sinopsis
A finales de los años veinte George Valentin, un famoso actor de cine mudo siempre acompañado de su fiel perro, debe afrontar con resignación las nuevas bases del séptimo arte: la inclusión del sonido en las películas. Es por esto que su figura cae en declive, perdiendo poco a poco todo lo que tenía hasta ese momento. Por su parte, Peppy Miller, a la que George conoció de forma casual, es una joven actriz que va ascendiendo de forma vertiginosa en su carrera cinematográfica, convirtiéndose en la estrella del reciente cine sonoro. George, orgulloso y testarudo, se niega a aceptar esta realidad, pero desde las sombras alguien le está ayudando.

Comentario
Como muchos lectores sabrán, esta película, la gran triunfadora de los Óscars 2012, está rodada en blanco y negro y sin voces, aunque, para ser precisos, habría que decir que está rodada tal y como se hubiera filmado en los mismos años veinte, esto es, además de sin color y sin sonido, usando las mismas técnicas y el mismo tipo de efectos especiales. Es natural que al espectador, en pleno siglo XXI y rodeado de sofisticadas tecnologías, le resulte al principio algo chocante este enfoque antiguo. Es una apuesta que, visto lo visto, les salió bien.

En cuanto a la trama en sí, quizá no es excesivamente original, y podríamos decir que gana mucho más con los detalles que con el argumento principal. En efecto, se trata de un filme cargado de metáforas, muchas de ellas requiriendo bastante atención para poder captarlas. Es curioso cómo la contraposición entre el cine mudo y el sonoro, entre el hablar y el no hablar, tiene lugar en tres dimensiones: por un lado, la realización de la propia película con técnicas de cine mudo; por otro, está presente en la propia trama como detonador principal de decadencias de unos y ascensos de otros; y en último lugar, en una gran cantidad de pequeños detalles que acontecen durante la cinta. No en vano, una de las primeras escenas de la película es un largometraje en el que actúa George Valentin, donde éste es torturado para que hable, a lo que responde tozudamente que nunca lo hará. La contraposición negativa a estos agradables detalles la encontramos, además de en la escasa originalidad del argumento principal, en lo forzado de algunas situaciones, quizá con la intención de despistar al espectador en su idea de la conclusión, pero, como decimos, nada naturales en la trama.

Otro aspecto criticable desde nuestro punto de vista es la redundancia habida sobre la evolución de las carreras de los dos artistas, especialmente las escenas que demuestran cómo George pasa de ser una gran estrella a un don nadie. Se abusa mucho en este punto, teniendo que recurrir a multitud de situaciones para mostrar la decadencia del actor, cosa que hubiera quedado más que asentada con la mitad de esas secuencias.

Hay que valorar en su justa medida la interpretación de los actores, ya que han tenido que valerse solamente de su gesticulación para dar vida a los caracteres. Especialmente nos llenó la actuación de Dujardin, con una gran variedad de expresiones para ir dando forma a sus sentimientos en cada momento. No tan espectacular es la interpretación de Bérénice Dejo que, sin ser mala, la podríamos dejar en adecuada. Y no nos podemos olvidar de la inseparable mascota de George, un perro que en la cinta también hace de actor y que resulta, además de simpático, clave en determinados momentos de la película.

Como se ha dicho, se ha rodado todo pensando en los años veinte, y la música no iba a ser una excepción. Eso sí, evaluada desde un punto de vista moderno, se hace bastante repetitiva y algo pesada, principalmente porque, debido a la ausencia de diálogo hablado, no cesa de sonar durante las dos horas de película. Quizá en este punto se debía de haber sacrificado un poco el espíritu de volver al pasado en pos de algo más de variedad musical.

No podemos acabar esta entrada sin alabar las cualidades coreográficas de los dos protagonistas. Hay algunas escenas durante la película donde ambos se lucen con unos pasos de baile estilo claqué dignos de los mejores profesionales. Es uno más de los detalles a tener en cuenta.

En resumen, estamos ante un filme original, una buena película que nos hará pasar un rato entretenido, pero que, personalmente, no volveríamos a ver, pues, siendo cierto que no es como la cantidad de morralla que hacen últimamente, tampoco vemos justificados todos los premios que le han sido otorgados recientemente.

Nota: 5/10.



2 comentarios:

Ego dijo...

A mí me encantó la película. Sí la trama es bastante simple y no muy original ("Cantando bajo la luvia"), pero en total la película se me hizo un hermoso homenaje al cine, a ese amor que podemos sentir por la magia de la pantalla de plata. Me dio directo al corazón. Es adorable.

Café de Menta dijo...

Sí, como homenaje al cine está bastante bien, sólo que, para nosotros, le faltó un poco más de chicha, pero vamos, que es una película que merece la pena verla.
Gracias por tu comentario!!
Un abrazo!!