lunes, 19 de noviembre de 2012

Maratón Disney: Tiempo de melodía

Canon de Clásico Disney: 10
Título original: Melody time
Dirección: Clyde Geronimi, Jack Kinney, Hamilton Luske, Wilfred Jackson
Reparto (doblaje): Roy Rogers, Dennis Day, The Andrews Sisters, Freddy Martin
Música: Eliot Daniel, Paul J. Smith
Año: 1948
Género: Animación. Musical. Familiar
Duración: 72 min. aprox. 

Sinopsis
De nuevo estamos ante otro clásico Disney consistente en una sucesión de fragmentos musicales cortos. Son varios, aunque por duración destacaríamos la historia de un curioso personaje americano, Juanito Manzanas, la aventura de un barquito travieso que debe enmendar sus errores o la leyenda de Pecos Bill, un legendario vaquero por cuyo drama los coyotes aullan a la luna.

Comentario
Como les ha sucedido a varios de los clásicos Disney de la década de los cuarenta, este Tiempo de melodía no ha pasado a la historia y solamente es conocido por los verdaderos fanáticos de la factoría (nosotros desconocíamos su existencia hasta que decidimos realizar este maratón). El caso es que, tras ser visto, uno entiende perfectamente que no haya trascendido en el tiempo como un éxito.

En primer lugar, y como hemos mencionado en clásicos precedentes, la idea de los montajes de películas a base de pedazos no nos acaba de convencer, siempre motiva más una historia con su trama definida. En cualquier caso, si al menos estos cortos fueran amenos, interesantes o divertidos, podríamos pasarla como clásico aceptable, pero ni este punto se cumple, pues las secciones no están demasiado elaboradas y solamente se ha buscado su finalidad musical, olvidándose de que no se trata de un videoclip.

Por un lado, tenemos tres secciones sin argumento alguno, a saber, El abejorro, Árboles y Échale la culpa a la samba. La primera de ellas consiste simplemente en un abejorro intentando escapar del acecho de diversos entes musicales al ritmo de una adaptación de la famosa obra de Rimski-Korsakov El vuelo del abejorro; la segunda no es absolutamente nada, imágenes de un árbol desde distintas perspectivas acompañadas de una canción; la tercera es el n-ésimo homenaje de Disney a Brasil y a su baile autóctono, la samba, con el pato Donald y el explotado José Carioca. Ninguna de las tres partes aporta nada nuevo a lo que ya hemos visto en varios clásicos anteriores.

La primera escena con (más o menos) sentido es la llamada Juventud enamorada, una simple historia de dos enamorados patinando sobre hielo en compañía de diversos animales que los emulan y que, en un momento de peligro, los ayudan. Como historia no dice nada, y tampoco se le saca partido al ambiente invernal, con un dibujo mediocre. Por cierto, los dibujos de los caballos son de lo más feo que hemos visto.

Pero la escena que se lleva la palma es, para nosotros, la de Juanito Manzanas, que, por lo que hemos investigado después, fue un personaje real que se dedicó a ir plantando manzanos por Pensilvania. La trama podía haber sido aceptable de no ser por el patente sentimiento patriótico-americano-religioso que emana de ella. Esa misma sensación de asco que nos invade cuando en una película estadounidense resulta que son ellos los que salvan al mundo y los que proclaman a los cuatro vientos el amor por su tierra, ese mismo sentimiento lo hemos tenido con una película de dibujos animados, a lo cual se añaden multitud de mensajes religiosos que, sin entrar en si se está más o menos de acuerdo con ellos, nos parecen completamente improcedentes en un filme de estas características.

La sección llamada Aventura en alta mar trata sobre un barquito algo torpe al querer ayudar a sus congéneres, lo cual provoca su destierro, el cual acabará cuando logre la proeza de remolcar un enorme transatlántico a las costas neoyorkinas. Una trama simplona y sin grandes alardes visuales para acompañar a una canción también algo tonta.

Y el largometraje acaba con una de vaqueros. Se supone que en ella se justifican los aullidos de los coyotes a la luna a través de la historia de Pecos Bill, justificación que no hemos encontrado en ningún otro sitio. Además, no sabemos muy bien a cuento de qué, comienza la historia en plan Libro de la selva (niño criado por bestias, en este caso coyotes) y acaba con su supuesto enamoramiento de una bella joven que, a causa de no lograr domar al caballo de Bill, es puesta en órbita por éste, y de ahí que los coyotes aullen al cielo al anochecer. Como se puede ver, es una trama que, a pesar de ser ficticia e infantil, resulta hasta ilógica en muchos puntos.

En definitiva, estamos ante uno más de estos clásicos hechos a retales y que hemos visto por cumplir con todos, pero que de buen seguro no tenemos intención de volver a visualizar, pues no nos aporta nada ni argumental ni emocionalmente.

Nota: 2/10.

Más Clásicos Disney pinchando aquí.

 


viernes, 16 de noviembre de 2012

John Frusciante, el alma de Red Hot Chili Peppers

John Frusciante

Visto el título de esta entrada, quizá lo lógico hubiera sido hablar de los Red Hot Chili Peppers y, de paso, de John Frusciante, un ex-componente del célebre grupo californiano, pero lo voy a hacer al revés, pues esta entrada está centrada en Frusciante, quien es, a mi modo de ver, el alma verdadera de Red Hot Chili Peppers.

Hace unos cuantos años, cuando la televisión emitía spots pegadizos y algo más llamativos que los que vemos ahora, había uno de cierta compañía telefónica que era más discreto que sus coetáneos, pero había algo en él que no pasó desapercibido para mí, y era la música, unas notas sonaban de una apacible guitarra eléctrica que me encantaron, pero ahí quedó la cosa, no supe quién tocaba ni nada, e internet no estaba tan alcance de la gente como lo está hoy en día, así que nada.


Flea, Kiedis, Frusciante y Chad
Tiempo después, escuchando la radio, oí un cuarteto femenino entonando una canción que, a pesar de ser novedosa en aquel entonces, ya me era familiar. Efectivamente, las notas de la guitarra eran las mismas que aquellas que escuché en aquel anuncio, pero no interpretadas de igual manera ni por asomo, y así fue cómo me enteré de quién era el intérprete: John Frusciante, el guitarrista de los Red Hot Chili Peppers. Ahí empecé a interesarme por esta banda de funk rock. Poco después publicaron su disco Californication, el cual no dudé en comprarme, y se convirtió en uno de mis favoritos. Aprendí a tocar dos o tres canciones en la guitarra, pero supe que jamás podría llegar a la altura de Frusciante. Después llegaron dos discos más, By the way y Stadium Arcadium, y después de este último no supe mucho más de ellos... El año pasado sacaron su último disco, I'm with you, el cual no sonaba tan a Red Hot Chili Peppers como los anteriores. La explicación: Frusciante, una vez más, había abandonado la banda, y eso se notaba en la música.

John en sus años mozos
Digo una vez más porque ya lo hizo en 1992, pero vayamos por pasos. John Anthony Frusciante nació en Nueva York el 5 de marzo de 1970, hijo de un juez y de una vocalista, y con tan sólo 11 años ya tocaba todos los temas de Jimi Hendrix. Decidió dedicarse a la música y ocupaba 15 horas al día a tocar la guitarra, recibiendo clases para mejorar sus técnicas. Cuando tenía 15 años conoció una banda llamada The Red Hot Chili Peppers a la que admiraba mucho y aprendió a tocar sus canciones e iba a sus conciertos. Llegó a trabar amistad con Hillel Slovak, el entonces guitarrista de la banda, y con el batería de entonces, D.H. Peligro, quien llamó a Flea, el bajista, para improvisar juntos algunas canciones. Pero en 1988 Slovak murió de una sobredosis, y los miembros del grupo pensaron en Frusciante para su sustitución. Anthony Kiedis, el vocalista, y Flea, aún tocados por la muerte de Slovak, expulsaron del grupo a D.H. Peligro por su adicción a las drogas y entró Chad Smith como batería. Ya estaba el grupo formado, y juntos grabaron su nuevo disco, Mother's Milk, en el que Frusciante intentaba imitar al fallecido Slovak en vez de desarrollar su propio estilo, algo en lo que insistía el productor. En 1991 publicaron Blood Sugar Sex Magic, donde Frusciante se soltó la melena y el album se convirtió en un gran éxito, donde encontramos temas como Under the bridge (la canción del spot que decía más arriba) y Give it away, canción que interpreta el grupo en un capítulo de los Simpsons. 

Frusciante, irreconocible, en el documental Stuff de Johnny Depp
Pero, a pesar del gran éxito que supuso este nuevo disco, llegaron los problemas: a Frusciante la fama le vino grande, no pudo soportar la presión y afirmó preferir seguir tocando en baretos en vez de dar giras mundiales. Así, el 7 de mayo de 1992, en un concierto de Tokyo, se negó a subir al escenario y decidió abandonar la banda. Cayó en una fuerte depresión, lo que le incitó a la consumición de drogas. Aquí empieza la época oscura de Frusciante, en la que tampoco dejó de grabar discos en solitario. Tan adicto se volvió que su amigo Johnny Depp grabó un documental en su casa de Venice Queen sobre lo mal que se encontraba a causa de las drogas. Las imágenes son escalofriantes, la cara de Frusciante reflejaba a un lunático cuya voz quebrada afirmaba que se sentía bien consumiendo. Yo aluciné cuando vi ese vídeo y no podía creer que ese personaje era en realidad Frusciante. Llegó a vender algunas de sus guitarras para poder pagar más consumición, y otras tantas las perdió en un incendio que se produjo en su casa mientras él estaba dentro, y a punto estuvo de morir por intentar salvar algunas de ellas, recibiendo graves quemaduras en los brazos. Para más inri, éstos quedaron llenos de fuertes cicatrices por los chutes, y a punto estuvo de morir otra vez por una fuerte infección oral que le destrozaba los dientes. Su casa quedó destruida y Kiedis le prestó dinero para poder comprarse una guitarra nueva.

Red Hot Chili Peppers en The Simpsons
Cinco años después Frusciante, harto de la vida que llevaba, decidió ingresar en un centro de rehabilitación. Sus ex-compañeros de banda, al ser entrevistados, le daban por muerto, y en los periódicos hablaban de él como un despojo humano y un esqueleto cubierto de piel. Nadie daba un duro por él, y, viendo las imágenes, no es para menos. Pero, cual ave fénix, Frusciante surgió de sus cenizas, se rehabilitó, abandonó definitivamente las drogas, se arregló la boca y recibió injertos de piel en sus brazos, y pasó a vivir una vida basada en la espritualidad y practicar yoga y vipassana, llevando una vida mucho más saludable y con una dieta estricta. Por su parte, los Red Hot Chili Peppers habían publicado un disco sin Frusciante, One Hot Minute, con Dave Navarro a la guitarra, un album cuyas canciones contrastaban fuertemente con lo que el grupo nos tenía acostumbrados. El cambio fue tan radical que las ventas fueron penosas y Flea sugirió la disolución de la banda tras una pelea grave entre Kiedis y Navarro, a quien despidieron de inmediato. Tras meditar sobre la situación, Flea comentó que la única manera de salvar a la banda era con el regreso de Frusciante, con quien no habían perdido el contacto. Frusciante, llorando de alegría, aceptó volver al grupo, afirmando que era lo mejor que le podía pasar en esos momentos.

John Frusciante, rehabilitado
Con Frusciante de vuelta, en 1999 los Red Hot Chili Peppers grabaron un nuevo disco, Californication, con canciones como Otherside, Scar tissue, Around the world, Road trippin, Parallel Universe, Easily y la que da nombre al disco, el cual se convirtió en un superventas. Volvió Frusciante, y con él el sonido redhotchilipepperiano. Kiedis se sintió más cómodo a la hora de componer las canciones, ya que Frusciante era una pieza clave en la composición de los temas. Tan sólo dos años después volvieron a sacar otro disco, By the way, con temas como Can't stop, Dosed, Cabron, Don't forget me, The Zephyr song y, como en el anterior, la que da nombre al album. Además, de forma paralela, el guitarrista publicaba discos en solitario con los temas que componía mientras grababa con la banda, además de colaborar con otros artistas. Para Frusciante, según dijo en una entrevista, ésta fue la época más feliz de su vida. Después llegaron dos álbumes más, un Grandes éxitos, con los bonus track Fortune Faded y Save the population, y Stadium Arcadium, un doble disco donde Frusciante introdujo una variada gama de sonidos, además del sintetizador y el melotrón, destacando canciones como Tell me baby, Desecration smile, Hump de bump, Snow (Hey oh), Dani California y, una vez más, la que da título al album. Pero en 2009 abandonó definitivamente la banda para centrarse en su carrera en solitario, en la que nos muestra un sonido totalmente distinto al acostumbrado en Red Hot Chili Peppers, como en The past recedes.

John Frusciante en solitario
En total Frusciante ha grabado cinco discos con los Red Hot Chili Peppers, además del Grandes éxitos, ha publicado trece álbumes en solitario (de los cuales 5 vieron la luz en 2004) y ha participado en numerosas colaboraciones con varios artistas, grabando un par de álbumes más con Josh Klinghoffler (el actual guitarrista de los Red Hot Chili Peppers) y Joe Lally bajo el nombre de Ataxia. En 2003 fue elegido por la revista Rolling Stones para entrar en el puesto 18 de la "Lista de los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos" y en 2010 la BBC lo nombró como el mejor guitarrista de los últimos 30 años.

Hay a quienes les sigue gustando esta banda a pesar del abandono de Frusciante, y la música no digo que sea mala, para nada, todo va en gustos, pero ya no es el sonido característico de la banda californiana. No sé cómo les irá a partir de ahora a los Red Hot Chili Peppers, pero para mí se ha ido el alma del grupo, quien, para muchos, y a pesar de todo lo vivido, es de los mejores guitarristas del mundo, y como tal le admiro muchísimo.

Arriba os he ido poniendo enlaces a los videoclips y versiones de álbum de aquellas canciones que no tienen video oficial. Pero lo que más interesa es ver a este gran guitarrista tocar en directo, así que os pongo algunas canciones tocadas en directo por los Red Hot Chili Peppers. Merece mucho la pena echar un vistazo a cada uno de estos vídeos.



En este directo de Californication lo mejor es a partir del minuto 3:21.












miércoles, 14 de noviembre de 2012

El 3x1 - Ronda 3

Volvemos a la carga con este juego, en esta ocasión vamos en busca de un animal, no referido a un animal concreto con nombre propio, sino una familia de animales, en plan "perro" o "gato", para que nos entendamos. Aquí tenéis las tres pistas de esta ronda:

Pista 1




















Pista 2



Pista 3
Die Biene Maja

Aunque no pensamos que sea excesivamente difícil, para que la gente se motive la vamos a catalogar como de dificultad media, así que serán 2 puntos para todos los que la acertéis. Como siempre tenéis una semana para enviarnos vuestras respuestas en el formulario de abajo. ¡Ánimo y mucha suerte a todos!

Lo sentimos, esta prueba ya ha sido cerrada. ¡Prueba con las siguientes!






martes, 13 de noviembre de 2012

Hotel Transilvania

Título original: Hotel Transylvania
Dirección: Genndy Tartakovsky
Reparto: Adam Sandler, Selena Gomez, Andy Samberg, Jon Lovitz
Música: Mark Mothersbaugh
Año: 2012
Género: Animación. Comedia. Familiar
Duración: 91 min. aprox. 

Sinopsis
Con el afán de proteger de los humanos a Mavis, su única hija, Drácula manda construir el Hotel Transilvania en el lugar más recóndito posible. Su idea es que solamente se alojen en él huéspedes monstruosos, quedando así protegidos de los malvados humanos. Pero Mavis no se conforma con esa vida e insiste a su padre para que le permita conocer tierras habitadas por hombres. Drácula ingenia un plan para que sea su propia hija quien se convenza de la imprudencia que sería querer acercarse a territorio humano, cosa que consigue, pero comete un fallo que hace que Jonathan, un joven explorador, dé con el hotel. El Conde Drácula tendrá que hacer todo lo posible para lograr que nadie sepa que uno de sus eternos enemigos ha entrado en su hotel, aunque sus intenciones no sean en absoluto malas.

Comentario
Hace unos días tuvimos que hacer de niñeros para la hija de un familiar durante una tarde, así que pensamos en llevarla al cine (usándola como excusa para ese plan que hacía tanto que no llevábamos a cabo). Nuestra primera opción era Frankenweenie, pero entre que la habían quitado de la mayoría de cines y que nuestra invitada tenía predilección por Hotel Transilvania, ésta última fue nuestra elección. Y la verdad es que fue un verdadero acierto.

Hay que reconocer que los primeros veinte minutos de película hacen presagiar un filme mediocre y carente de demasiada originalidad. Los juegos de palabras con la temática de los monstruos (del estilo nombres de comidas a base de ratas, babas...), el lenguaje "macarra" del joven Jonathan, con repetitivas expresiones como "cómo mola" o "colega", y la relación entre un padre ultraprotector y una hija adolescente con ganas de ver mundo, tema más que recurrente en muchas otras cintas, nos hicieron pensar que íbamos a pasar una hora y media soporífera. Afortunadamente este panorama cambia radicalmente pasados estos primeros minutos.

La película es, ante todo, divertida. Independientemente de que la trama pueda ser más o menos original, las caídas graciosas son un hecho recurrente a lo largo de la emisión. Gran parte de la culpa de esto la tienen los personajes secundarios, varios de los monstruos más conocidos de la historia, aunque con una personalidad algo cambiada: Frankenstein se nos aparece bastante más tonto que de costumbre, el hombre lobo se ha convertido en un padre de familia con un sinfin de hijos a los que le resulta imposible inculcar respeto, Quasimodo es aquí el encargado de la cocina, la momia y el hombre invisible también nos dejan anécdotas de lo más cómico... En definitiva, que estos personajes aportan un buen peso de la diversión del filme.

Los personajes principales, más allá de alguna gracia esporádica, se dedican a llevar el peso del argumento principal. Cabe destacar la ausencia de antagonistas evidentes, la trama se construye en base a malentendidos y a actitudes paternales extremas. Si algún personaje hubiera que catalogar como malo ése sería el cocinero, aunque su maldad reside más en su excesiva lealtad al conde que en sus propios propósitos.

También hay que hacer notar los diversos guiños que se realizan a ciertas películas o personajes. Por poner algún ejemplo diremos que, siendo una película de vampiros, no podía faltar una pequeña parodia a Crepúsculo, y que el personaje invisible es una caricaturización de Woody Allen, hecho que seguramente pasarán por alto los más pequeños pero que queda plasmado por sus características gafas (que, obviamente, es lo único que se ve), por sus referencias a Manhattan y a Toma el dinero y corre y, por si quedaba alguna duda, por el doblaje en español de Joan Pera, la voz habitual del director y actor neoyorkino.

Y hablando del doblaje, tenemos que volver a criticar este punto en cuanto a acentos extranjeros se refiere. Se presupone que debería resultar más gracioso, pero a nosotros nos resultan muy forzadas y artificiales estas voces: el tono francés del cocinero, el acento andaluz del hombre lobo, el cubano de los pomos de las puertas e incluso el propio acento ruso de Drácula (que, por cierto, se supone que era rumano) carecen por completo de naturalidad. No nos cansaremos de repetir que, al igual que no se intenta dar acento inglés a los personajes supuestamente angloparlantes, tampoco se debería hacer con el resto de nacionalidades, salvo que los dobladores sean nativos, dando así una pronunciación más natural a los acentos.

En cuanto al doblaje original se puede destacar a la archiconocida estrella de Disney Selena Gómez en el papel de Mavis, a Jon Lovitz como Quasimodo y a Adam Sandler como Drácula, al cual acompaña parte de su familia (en concreto su mujer doblando a la madre de Mavis y una de sus hijas haciendo lo propio con Mavis en su etapa de niña).

Así pues, esta producción de Columbia, compañía con mucha menos experiencia en el cine infantil que otras como Disney o Dreamworks, raya a un nivel bastante alto, especialmente referido a las risas y la diversión que ocasiona, tanto en el público infantil como en el adulto. Tartakovsky, director, entre otras series, de Las Supernenas y El laboratorio de Dexter, y su equipo de guionistas han hecho un excelente trabajo.

Nota: 8/10.